Uno de los autores que menciona que no existe diferencia alguna es Méndez (2012), pues afirma que la sostenibilidad y la sustentabilidad son iguales en cuanto a su aplicación, pero aclara que depende de la ubicación geográfica (lugar donde se emplee la expresión) la connotación que se le dé a cada término. De otro lado, Waas et al. (2011), plantea que el concepto de Desarrollo Sustentable contempla aún muchas características confusas, lo que hace que existan varias definiciones válidas y soportadas frente al mismo tema.
Un elemento que puede ayudar en la claridad y distinción de dichos conceptos es el diccionario de la Real Academia Española (RAE), en dicho recurso se define “Sostenible” como aquello “Que se puede sostener, especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente.” y “Sustentable” como “Que se puede sustentar o defender con razones”.
Frente a lo anterior, Villamizar (s.f.), afirma que el desarrollo sostenible es el término que se le da al equilibrio del manejo del planeta en tres aspectos: económico, ambiental, social, resaltando que ningún recurso deberá utilizarse a un ritmo superior al de su generación. Por otra parte, el mismo autor plantea que el desarrollo sustentable exige a los diferentes actores de una sociedad compromisos y responsabilidades al aplicar mecanismos económicos, políticos, ambientales y sociales, así como en los patrones de consumo que determinan la calidad de vida.
PROPUESTA: EL DESARROLLO SUSTENTABLE
Al hablar de desarrollo sustentable se debe que precisar también el término “desarrollo” y una forma de comenzar es aclarando que desarrollo no es sinónimo de crecimiento, por el contrario son términos bastante diferentes. Esta claridad se hace necesaria, debido a que para muchos la diferencia no está clara o simplemente asumen que se refieren a lo mismo. Al respecto, Naredo (2001), plantea que la confusión entre ambos términos surge al presentarse el II Informe de Meadows o informe sobre los límites de crecimiento, solicitado por el Club de Roma en 1991, al presentar los resultados acerca del deterioro del planeta, se cayó en una confusa distinción entre crecimiento y desarrollo afirmando que “pese a haber límites al crecimiento, no tiene por qué haberlos para el desarrollo”.; adicionalmente, el prólogo de dicho documento preparado por el premio Nobel Jan Timbergen, también contribuyó a la confusión, pues lo cataloga como un documento que “clarifica las condiciones bajo las cuales el crecimiento sostenido, un medio ambiente limpio e ingresos equitativos pueden ser organizados” (Meadows, D.H. & Meadows, D.L., 1991; citados en Naredo, 2001, p.13). Esto permite establecer que sus bases conceptuales son diferentes, más allá de un simple juego semántico o de
traducción. Sin embargo, cabe aclarar que los dos términos están inevitablemente relacionados.
Al aclarar las diferencias entre desarrollo y crecimiento, es necesario enfocarse solo en el primero, de tal forma que al hablar de desarrollo sustentable sea clara la relación con una economía material de cero crecimiento más una economía no material con crecimiento positivo, y un crecimiento demográfico estable en el tiempo; adicionalmente, solo el crecimiento cultural, psicológico y espiritual es al que se le permite no tener límites. Por lo tanto, el desarrollo sustentable es el que va del no desarrollo al desarrollo con crecimiento económico material, y luego, al desarrollo sin crecimiento económico material (Gallopín, 2003). De esta manera cualquier recurso, sea natural, social, humano, tecnológico o económico debe involucrarse con el fin de alcanzar una mejor calidad de vida para la población y al mismo tiempo, velar por que los patrones de consumo actual no afecten el bienestar de las generaciones futuras.
De otro lado, Atristain & Alvarez (1999), avanzan hacia la presentación de un nuevo concepto al mencionar que el desarrollo sostenido se observa en países desarrollados que pretenden mantener el nivel de desarrollo que han conseguido sumado a una alta conciencia ecológica; mientras que el desarrollo sustentable es más aplicado a países en vía de desarrollo, los cuales pretenden lograr un desarrollo que satisfaga las necesidades presentes y no comprometa a las generaciones futuras.
En tal sentido el Desarrollo Sustentable ha ganado fuerza y reconocimiento a nivel mundial, siendo referente para guiar las interacciones entre la sociedad y la naturaleza en torno a temas como cambio climático, pobreza, inequidad social, pérdida de biodiversidad, sobrepoblación, inequidad social y falta de recursos. La invitación está enfocada en cambiar el paradigma tradicional y empezar a pensar diferente, dejando de lado el mero beneficio económico e incluso la posibilidad de contemplar que el ambiente puede estar en medio de un crecimiento desmedido como el que muchos países mantienen hoy día.
Para Foster (citado en Vare & Scott, 2007 p. 45), el desarrollo sustentable es: “un proceso de hacer que el futuro emergente sea ecológicamente sano y humanamente habitable tal como surja, a través del aprendizaje continuo donde la especie humana es la más dotada. Es un proceso de aprendizaje social de mejoramiento de la condición
humana. Y es un proceso que se puede continuar indefinidamente sin socavarse así mismo”.
Diana Carolina Ortiz Motta
Docente Investigadora de la Universidad La Gran Colombia (UGC), facultad de Contaduría Pública. Economista y Magíster en Estudios y Gestión del Desarrollo
Nancy Edith Arévalo Galindo
Docente Investigadora de la Fundación Universidad Autónoma de Colombia (FUAC), facultad de Contaduría Pública. Contadora Pública y Estudiante de Maestría en Administración de Empresas